miércoles, 29 de enero de 2014

Consejos de una madre de 1930


Ha llegado a mis manos un libro editado en los años ´30 que recopila consejos, experiencias de madres, contadas por ellas mismas.
Dice la introducción de este libro que “ Este método es el resultado de la actitud moderna”
Y he pensado que abriré un capítulo a la semana (eso intentaré) dedicado a alguno de los consejos que he encontrado en este libro. Quizá moleste a alguna madre moderna, pido disculpas si alguien se ofende, no voy a desprestigiar ninguna nueva teoría, doctrina, didáctica o cualquier tipo de pedagogía infantil  de tantas que hay hoy en día. Lo que pretendo con esto es que por antiguas que suene las frases y expresiones de este libro, no son más que los consejos que nuestras abuelas dieron a nuestras madres, que a su vez a ellas se los dieron sus madres. Y que desde mi punto de vista, no lo hicieron tan mal. Hay consejos en este libro que desde luego han quedado anticuados, y parecen algo rancios, pero es normal, ya que los tiempos cambian, pero en lo esencial, el amor de una madre hacia un hijo, creo que en eso no hay variaciones. Y hoy más que nunca tenemos que devolvérselo a nuestras madres y abuelas, ellas mueven nuestro mundo.
Capítulo 1: Consejos de seguridad
Para empezar, este primer capítulo lo dedicaré a cómo nuestras abuelas ya inventaban sistemas de seguridad “homologados” por ellas mismas.

 El paseo en auto.
Cuando conduzco yo mi auto, no tengo más remedio que llevar al niño junto a mí, en el asiento delantero, y como tiene poco más de dos años es muy inquieto, he tenido que inventar un medio para que no pueda caerse. Una sólida correa se une por un extremo a una especie de corselete formado de finas correítas que rodea el cuerpo del niño, y por el otro lado está sujeta a una anilla colocada en el respaldo del asiento. Esta correa es lo bastante larga para permitir al niño moverse cómodamente, pero le impide levantarse, y yo sabiendo que está seguro, puedo dedicar toda mi atención al manejo del volante.

Sillas ( tronas) de seguridad.
El que una correa, una madera o un cajoncito crucen el frente de la, de un brazo a otro no es suficiente seguridad para un niño. Yo, tanto en la silla de comer, como en el cochecito plegable, he mandado poner a los lados del respaldo fuertes anillas por las que paso una correa; esta sujeta al niño como una especie de cinturón flojo, sin impedir la libertad de acción.

*con esto no quiero decir que los sistemas de seguridad, retención o sujeción actuales no sean mejores. Repito, es un homenaje a cómo ellas ya lo hicieron antes con menos recursos..